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KARATE-DO COMO DEFENSA
Su técnica se desarrolló en un ambiente donde la mayor agresión era física, a través de un enfrentamiento frente a frente; en un ambiente donde no le disparaban con un revolver o con un fusil, o por lo menos no habitualmente. Este no es el caso en la actualidad, uno puede ser atacado con armas muy sofisticadas, como un fusil con mira láser, por ejemplo, y la técnica de karate resulta totalmente ineficaz. Por otro lado, no estoy negando el hecho de que a la vuelta de cualquier esquina podríamos ser asaltados, mal heridos e incluso asesinados; de hecho ocurre a cada minuto en el mundo y debemos estar preparados para tal eventualidad. Aun así, en mi opinión no es la única forma en la que somos agredidos, incluso a pesar de la gran violencia que existe en las calles de las principales ciudades del mundo creo que la agresión física es la menor de los ataques a los cuales está expuesto el individuo actual. Debe además clarificarse que si se estuviese en pleno conflicto bélico o rodeado de un ambiente altamente hostil, nuestro entrenamiento de karate debiera ser metodológicamente diferente al que se realiza habitualmente.
Es mi opinión que el sistema más propicio de defensa personal es aquel que mejor prepara al practicante para defenderse de agresiones que existen en su medio. Creo que en nuestra sociedad actual somos permanentemente agredidos, de modos mucho más sutiles que un individuo armado. Considero que la mayor agresión es de tipo psicológica y se presenta de variadas maneras. Lo que hace que sea más preocupante es que habitualmente viene disfrazada de una manera muy hermosa. Somos permanentemente manipulados por la propaganda, la publicidad y cada vez más el hombre moderno pierde su identidad. Vive confundido en una masa dirigida sólo a producir, consumir y se nos dicta no sólo qué consumir sino, además, cómo pensar. La sociedad moderna vive cada día más sin una dirección, sin saber por qué o para qué vive y resultado de esto hemos creado, o estamos creando, una sociedad sin valores donde lo único válido es lo que se pueda transar en el mercado.
¿Pero cómo se defiende el hombre moderno frente a esto? Creo que aquí radica la mayor agresión a la que el hombre moderno está sujeto, por lo tanto, me parece muy restringido hablar de defensa personal en términos de golpear y no ser golpeados. Pienso que karate como defensa personal debe preparar al hombre no sólo frente a las agresiones físicas sino que también frente a la gran agresión psicológica a la que está expuesto. No está de más decir que para mí, en lo personal, me parece que la defensa contra esto último es lo más importante ya que la defensa ante la agresión física es inherente a la estructura de la técnica. De todos modos estoy considerando que en ambos casos la actitud psicológica es el elemento fundamental para que la aplicación de la defensa sea adecuada. Si la actitud psicológica es fundamental frente a una agresión física, en el caso de la agresión psicológica en cuestión la actitud psicológica del practicante es la defensa en si misma. La pregunta es ahora ¿a través de cuales métodos podemos lograr mayor eficacia de karate como un sistema de defensa personal en acorde con los tiempos modernos? Karate si queremos verlo como un "Do" debe ser capaz, a mi entender, no sólo de otorgar una defensa personal adecuada, debe ser capaz de llevar armonía y paz al practicante. De esta manera lo insertará progresivamente en un sistema que lo acercará paulatinamente a si mismo. Sólo de esta manera el objetivo del arte será cumplido y podremos decir "Karate-Do protegió mi vida".
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